sábado, 25 de abril de 2015

Jiddu Krishnamurti - El Vuelo Del Águila


Jiddu Krishnamurti fue uno de los filósofos y pensadores mas importante de nuestro tiempo (y uno de los principales de toda la historia), se trata de uno de los mayores revolucionarios, una persona simple pero a la vez un visionario esencial que dedicò su vida a hablar sobre temas fundamentales como el auto conocimiento, la búsqueda filosófica de la verdad, los patrones de comportamiento en los que vivimos, la libertad del individuo, la percepción alerta como libertad de descubrimiento, el auto abastecimiento psicológico, etc, en otras palabras, la libertad del individuo...

Nacido en 1895, en la India, Krishnamurti comienza desde muy temprana edad una trayectoria jalonada de extraños y complejos acontecimientos, entre ellos su vinculación con una sociedad teosofica hindú a la cual llama la atención, acontecimientos que desembocan en un vasto movimiento esotérico-religioso de dimensión mundial, “toda una operación Barnum  al decir de Roger Maria- erigida artificialmente para convertirlo en un nuevo Mesías, el gran misionero del siglo XX”. 


En la cumbre de su fama, adorado por multitudes de seguidores, endiosado, glorificado, Krishnamurti se rebela, renuncia a todo y hace añicos una estructura cuidadosamente edificada para él a lo largo de 18 años. Se queda solo. Eso ocurre en agosto de 1929. De entonces son sus palabras: “... sólo tengo un propósito: hacer al hombre libre, incitarle hacia la libertad, ayudarle a escapar de todas sus limitaciones”.


A partir de allí Krishnamurti desarrolla una incansable labor a través de todo el mundo; sus pláticas y escritos, originalmente en idioma inglés, se difunden y traducen al francés, italiano, español, ruso, alemán, portugués... Su obra despierta la atención de pensadores y escritores de renombre universal: Bertrand Russell, Aldous Huxley, Bernard Shaw, Henry Miller... 

Dice Henry Miller: “Si Krishnamurti tiene una misión, esa misión consiste en despojar a los hombres de sus ilusiones y alucinaciones, derribar los falsos pilares de ideales, creencias y fetiches y todos los tipos de muletas, y devolver así al hombre la plena majestad, la plena potencia de su humanidad (...) Nunca conocí personalmente a Krishnamurti, aunque no existe ningún hombre viviente a quien mas me sentiría honrado en conocer”. 


René Foueré, en su prefacio a Krishnamurti y la revolución de lo real declara: “Estas páginas pretenden llamar la atención de muchas mentes acerca de una enseñanza que nunca fue más necesaria, sobre una enseñanza que descubre el mal esencial del hombre y de todas sus ‘civilizaciones’ pasadas y presentes; la fuente profunda y sutil de barbaries que resisten a las reformas así como a las revoluciones más espectaculares y ruidosas”. (Para mas información sobre su vida, ver aquí)

El lector podrá apreciar que el estilo de Krishnamurti es sencillo, claro directo, carece completamente de complicaciones técnicas y puede ser entendido por todos sin dificultad: “¡Uno debe hacer algo cuando la casa está quemándose! Usted no dice, ‘es imposible yo no lo creo, nada puedo hacer al respecto’ y se queda ahí sentado observándola arder. Usted hace algo en relación con la realidad, no en relación con lo que usted piensa que debería ser. La realidad es la casa que se quema. Tal vez usted sea incapaz de apagar el fuego antes de que lleguen los bomberos, pero entretanto  y no hay ‘entretanto’ en absoluto- usted actúa en relación con el fuego”. Acción, acción espontánea y directa frente al hecho que llama a actuar. Acción sin “entretanto”, sin lucubraciones intelectuales que postergan interminablemente. Acción sin tiempo.

No está demás, sin embargo, advertir al lector que el enfoque de Krishnamurti puede resultar desconcertante a veces para el modo habitual de encarar psicológicamente la vida. Pero como este “modo” dio los frutos que han llevado a la civilización hasta su alarmante disyuntiva presente se justifica conceder a la palabra de Krishnamurti la profunda, seria e inteligente atención que ella solicita. Quizás esa palabra, que llega “al fondo de las cosas”, esté señalando la dirección correcta.

La obra trata los siguientes temas: la libertad, la fragmentación, la meditación, ¿puede cambiar el hombre?, por qué no podemos vivir en paz, la totalidad de la vida, el temor, lo trascendental, la violencia, el cambio radical, el arte de ver, penetrar en lo desconocido.


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